Si se busca llenar la mochila de regalos este no es el lugar indicado, pero sí lo es si se quiere topar con algo inesperado.
Los domingos el pequeño y tranquilo pueblo de Tarabuco se transforma, pues cientos de personas se acercan desde las cercanas comunidades rurales para intercambiar o vender todo tipo de alimentos, productos agrícolas,textiles o artesanales.
Pero para el turista lo que se venda o deje de vender es secundario, pues lo que realmente le llamará la atención será el aspecto físico y el colorido y llamativo vestuario de quien ande por aquí caminando, ya que los campesinos indígenas que se ven por aquí siguen vistiendo como antaño.
Este es un mercado auténtico y una experiencia real, la cual te hará sentir como un bicho raro fuera de lugar.







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