jueves, 28 de diciembre de 2017

Ayuda al viajero: Argentina

ARGENTINA

Antes de nada comentar algunas cosillas:
- Las distancias aquí son muuuuuy largas, y el transporte muuuuuy caro. El lado bueno, que dan de comer en los buses.
-En la Patagonia, alojamiento y comida también son caros. Cuanto más al sur, más suben los precios.
-A diferencia de en los demás países, no hay que pagar en los baños públicos.

Bariloche.
La terminal de buses se encuentra a 3km. del centro, con lo que hay opción de ir caminando o de coger una micro ahí mismo. Pero para ello, primero hay que comprar (si no se tiene) una tarjeta llamada Sube en el kiosko de dentro de la terminal y después cargarla con dinero en una máquina a unos pocos metros de la tienda. No hay cajeros en la terminal, y si se quiere cambiar dinero, tendrá que hacerse en la taquilla de venta de tickets de la compañia de buses Andesmar (no aceptan monedas).  Dentro de la terminal hay una oficina de información, donde te dan un mapa gratuito del pueblo y alrededores y también  un listado de todo tipo de alojamiento de Bariloche, donde se especifica la dirección de cada uno.
Como tip decir que en la calle Salta hay unos cuantos seguidos, y uno de ellos el más barato de Bariloche, a 12€ por persona en habitación compartida.
De todas formas, una vez en el centro es recomendable acercarse a la oficina de turismo del centro cívico para obtener información más detallada.
Ideas para hacer aquí podrían ser:
- Pasearse por la calle Mitre y entrar en las confiterías, aprovechando para alegrar la vista y el paladar en cualquiera de ellas. Decir que cada vez que se entra en una te dan un bombón para probar.
- Subir al cerro Campanario. Tomar el bus número 20, el cual tarda en llegar algo más de 30minutos.
- Ir al cerro Catedral (bus número 55, unos 45min.) y ahi, caminar por el sendero que va hasta el refugio Frey. Según el cartel son 4 horas de ida y 3 de vuelta, pero se puede hacer en menos.
- Pasear por la ruta chica y por todos los senderos que hay en él.

Buenos Aires.
Buen sistema de transporte, se necesita la tarjeta Sube para andar en él. Se recarga tanto en los kioskos como en las taquillas del Subte (metro). Cada viaje en éste cuesta 7,5pesos.


Qué hacer:
- Ir a Puerto Madero, a la zona Chic de Buenos Aires, pasando a él por los diferentes puentes y pasear después por los parques de allí. También se puede iniciar en él el paseo de la risa, el cual comienza en el museo del humor que se encuentra en un lateral de uno de los parques que se tiene Puerto Madero, el parque Mujeres argentinas. El paseo trata de ir caminando por un recorrido concreto en el que vas encontrando estatuas de distintos personajes animados, finalizando el recorrido en el barrio de San Telmo.
- El barrio de San Telmo. Es más bohemio, con bastantes tienditas, cafés y restaurantes. Además, hay varios locales en los que poder degustar gratis y encontrar toda la variedad posible de alfajores y dulce de leche. También el barrio tiene un mercado bastante bien cuidado en el que además de poder comprar fruta, verdura, carne y pescado, también tiene locales para comer o tomar algo, y también anticuarios.
Los domingos el barrio se transforma (de 10:00 a 18:00) y llena de gente debido a la feria artesanal que en él se celebra, una feria grande con un montón de puestos muy variados que recorre toda la calle defensa hasta la plaza Dorrego (metro: plaza de mayo e ir bajando la calle hasta llegar al la plaza).

- El barrio Boca (no llega el metro, pero sí los colectivos 29, 33, 64, 53, y 152). No es que sea digamos seguro ni tranquilo, pero tiene un par de atractivos turísticos: "La Bombonera", el estadio del Club Atlético Boca Juniors, y una calle llamada Caminito, famosa por el curioso estilo de sus fachadas hechas de chapa y su gran colorido. Además, tiene varios restaurantes que cuentan con shows de tango gratuitos en la calle.

Barrio RecoletaAquí hay varios atractivos turísticos divididos en distintas zonas. En la parte noreste están el cementerio, famoso por tener sepultadas el mayor número depersonalidades del país;  
Una feria artesanal que se celebra los fines de semana en el parque de al lado del cementerio; el museo de Bellas Artes; una flor gigante de metal que en teoría se abre y se cierra según la luz que reciba; y la Biblioteca Nacional (para ver todo lo anterior, metro plaza Tte.General E.Mitre).
En la zona sureste, en la Avenida Santa Fe 1860 (metro: callao línea verde), está el Ateneo Grand Splendid, una inmensa librería que está dentro de lo que antes fue un teatro; y unas cuadras más abajo, está la calle corrientes  (metro: Callao línea roja, Uruguay, 9 de julio), la cual es interesante si a uno le gusta la lectura y el teatro. A lo largo de esta avenida hay por un lado un montón de librerías con libros nuevos y también de segunda mano mucho más baratos, y también distintos teatros. De hecho, el teatro Colón se encuentra al comienzo de la calle, y ofrece visitas guiadas por 300pesos. Mientras se pasea por esta calle, uno podrá degustar algo en una de las muchas pizzerías (algunas bastante antiguas) que hay en la misma.

- Barrio Palermo es fundamentalmente residencial con bastantes parques y espacios verdes. En la zona noreste se pueden visitar el planetario, el jardín Japonés (hay que pagar entrada), y el jardín botánico (gratis). Y un poco más al sur, los fines de semana es posible pasearse por el mercado de las pulgas, en el cual hay muebles y objetos antiguos, y también por la feria artesanal que se celebra en la plaza Cortazar. Por último, a quien le guste bailar puede acercarse a la Viruta Tango (calle Armenia 1366) un local en el que ofrecen clases de distintos estilos de baile para todos los niveles (150pesos por 4 clases+opción a quedarse en el local para la fiesta posterior), shows y música para que uno baile a su aire. Cuenta con un bar restaurante con precios asequibles.

- El barrio Mataderos está ubicado en el límite oeste de la ciudad, y es conocido por la feria que en él se celebra los domingos. En él hay comidas y artesanías gauchescas, y también se realizan espectáculos de doma de potros, lazo, corrida de caballos, y canto y danzas tradicionales. Hay que tener cuidado y no salirse de los límites de la feria,  pues nones un barrio turístico.

- La zona del Retiro se encuentra la mayor estación de buses de BA y también varias estaciones de trenes.

- Por último mencionar que en BA también hay monumentos emblemáticos como el ovelisco, la catedral, iglesias, la casa rosada, etc.

- Nota: los meses de verano, y sobre todo en navidades, todo está muy tranquilo, hay poca gente y poco movimiento en general, y muchos espectáculos y actividades culturales se cancelan.


Puerto Iguazú.
Hay una oficina de información en la terminal de buses.
Es una ciudad pequeña, agradable, cómoda, tranquila, con ambiente de pueblo. Tiene algo de comercio, también locales para comer y alojamientos de todo tipo, siendo lo más económico 6.5euros por persona en habitación compartida.
En cuanto a las actividades turísticas que ofrece el lugar, éstas se pueden ver en la foto:

destacar lo siguiente:
Las Cataratas de Iguazú, que quedan a 30minutos en bus. Éste se toma en la terminal y tiene un costo de 75 pesos por persona. Una vez allí, hay que comprar la entrada, la cual incluye también el poder moverse en tren por dentro del parque. Hay distintos precios, siendo la más cara de 500 pesos por persona para los extranjeros.

- El hito de las 3 fronteras, un punto estratégico al que se puede llegar a pie desde el centro y desde donde se pueden observar los 3 países: Argentina, Paraguay y  Brasil.
- Aparte de lo anterior, preguntando a gente local es posible llegar al Alto Paraná y realizar un corto recorrido de los 3 saltos, un bonito sendero que llega a 3 distintas cascadas en las que es posible darse un chapuzón. Para ello hay que tomar un bus urbano casi al final de la calle Córdoba que pasa cada hora y que cuesta 15 pesos. Se tarda 20-30minutos en llegar.


Cruzar la frontera a Brasil.

Desde Puerto Iguazú es fácil cruzar a a Brasil. En la terminal hay que preguntar por el bus que va a Foz de Iguazú (primera ciudsd Brasileña) y ponerse a hacer fila ahí mismo, pues sólo salen desde un andén. Suele haber bastante gente, pero hay buses cada media hora. El ticket se compra en el bus mismo y cuesta 25reales. El trayecto es muy breve, en un cuarto de hora aproximadamente se para en la aduana para sellar la salida, con lo que hay que salir del bus. Pero al volver a subir, es importante decirle al conductor que se quiere ir a Fo de Iguazú, pues la siguiente parada, a otros 15 minutos,  hay que volverse a bajar para sellar la entrada, y en este punto, no todos bajan (no sabemos por qué), con lo que tú sí bajas y el auobús sigue, se va. Por lo tanto, vuelvo a decir, hay que hacérselo saber al chófer para que éste te de un ticket que te sirve para que otro bus te recoja y te lleve hasta Foz de Iguazú una vez terminado el trámite, sin tener que volver a pagar otro billete.  Hay que esperar en la misma parada de bus donde te bajaste.
Una vez que se pasa, es una hora más.




domingo, 24 de diciembre de 2017

Bariloche

El trayecto que pasando por Osorno te lleva hasta la frontera con Argentina es puro espectáculo. La cordillera colmada de nieves perpetuas se asoma rodeando lagos de agua azul, y la luz juega a resaltar rincones según el capricho del momento.

Tras unas cuantas horas de bus y unos trámites cansinos en la frontera, se llega San Carlos de Bariloche.

Es un pueblo grande, o una ciudad muy pequeña, dedicado casi por completo al turismo.

Los edificios del centro cívico están construídos en madera, y con el lago al fondo, pareciera un escenario de cuento.

Para los golosos, el paseo por la calle Mitre es obligado. A ambos lados de las aceras encontrarán distintas chocolaterías, y los empleados salen a ofrecer la degustación gratuíta del producto a todo potencial consumidor.


Pero el punto fuerte de Bariloche son los increíbles paisajes de alrededor.

Desde la cumbre del cerro Campanario se tiene una vista panorámica espectacular de casi 360 grados: lagos, bosques, colinas, montañas nevadas...


La caminata desde el cerro Catedral hasta el refugio Frei ( 2 horas 30 ó 2 horas 40) te permite adentrarte en esos bosques, y rodeando el lago Gutiérrez para dejarlo atrás, llegar hasta el refugio de la cumbre, a orillas de otro pequeño lago rodeado de praderas nevadas y un gran risco en el que practicar la escalada.




El colombiano que quiere matar a dios

-Hay que matar a dios.

El colombiano se forja golpeando el dolor contra el yunque candente del sufrimiento. Su caracter se moldea a martillazos, a balazos, a machetazos, y las lágrimas se evaporan al fragor de la lumbre incluso antes de  salir.

- Para que la sociedad mejore hay que matar a dios.

Difícil objetivo.

- Planéalo bien, tiene la mala costumbre de resucitar- le digo burlón.

-No, hermano, en serio. Hay que matarlo. Las  religiones sólo han traído esclavitud.

Su cabeza vive pasada de revoluciones, como si cada instante perdido significara morir un poquito.

- ¿ Sabes por qué en la cumbia se dan pasitos cortos? Porque es la expresión metafórica de la distancia de las cadenas que les ponían en los tobillos a los esclavos que traían de África.

-No me gusta la cumbia- mi media sonrisa es un capote rojo extendido que él, cómo no, embiste.

- No puede ser, huevón. Es una de las venas que unen Latinoamérica.

También ve aspectos negativos comunes en el conjunto del continente. Unos son la violencia y la droga. La conversación gira de repente hacia la política. Parece que los conflictos armados tienden puentes capaces de atravesar continentes. Curioso. Nosotros contamos poco. Él se sirve otra taza de café que le calienta la lengua.

- No creo que FARC y ELN introdujeran cocaína en ningún trato con ningún grupo armado. Ellos no comercializaban la droga. Lo que hacían era cobrar peaje a cualquiera que circulara por sus tierras. Los narcos tenían que pagar por utilizar las vías que atravesaran los territorios dominados por las guerrillas. De hecho, desde el alto el fuego de FARC han aumentado las plantaciones de coca en Colombia.

Le contamos que nos hemos encontrado gente contraria al acuerdo de paz porque los guerrilleros van a cobrar más del doble del salario mínimo. O que eso nos han dicho.

Se ríe y argumenta.

- Esa es la revictimización de la derecha, compadre. Nadie cuenta que ese dinero sale de los fondos de la propia guerrilla. Se han expuesto a un proceso tutorizado por observadores extranjeros ¿ Cómo fue el desarme de los paramilitares de derechas? Pura mentira. Sin observadores, sin nada. Se quedaron con parte del negocio de la droga y nadie dijo nada. Pero qué iban a decir, si los había financiado el gobierno y EEUU.

Respira para decirnos que las guerrillas han cometido desmanes, pero que tuvieron un nacimiento muy digno. Se constituyeron como grupos de autodefensa ante latifundistas que querían quedarse con tierras campesinas.

El colombiano que quiere matar a dios practica la idolatría. Su actitud iconoclasta se derrumba dependiendo de la doctrina elegida.

Se ríe con la imagen mitificada que parte del campesinado tiene sobre Tirofijo. Es una sonrisa cómplice, casi paternal.

- Hay dibujos de él rodeado de militares sin que lo alcance ninguna bala. Como si fuera Rambo.

Ve muy negro el futuro de Colombia. Según él, sin guerrilla que ejerza de contrapoder ante el narco, el poder de los carteles aumentará exponencialmente.

- No, hermano. En Colombia la paz está muy lejos. Recién empieza una guerra distinta. Somos colombianos.

Y descerraja a discreción una ráfaga de carcajadas por si, aunque sea por descuido,  alguna alcanzara a dios en pleno corazón.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Santiago de Chile

Los anocheceres santiaguinos prenden el cielo como si el sol protestara por abandonar la capital chilena. Como si la amara. Como si no quisiera dejar de mirarla.

Es una pena que los edificios altos del centro se interpongan entre tus ojos y esa bóveda de intenso naranja, porque sin los mamotretos de hormigón el espectáculo sería majestuoso.

Por lo demás, es una ciudad enorme con grandes alamedas en las que ya, mucho menos temprano de lo que Allende deseó en su discurso, camina el pueblo libre.

Su centro rezuma historia y descubre cultura a la vuelta de cualquier esquina.

El parque metropolitano permite escapar por unas horas del stress ciudadano. Sus campas, árboles y paseos consiguen que olvides que en realidad, aun te encuentras en el centro mismo de la ciudad.



En el barrio Bellavista nos topamos, además de bares y locales repletos de ambiente, murales de mayor calidad que los más conocidos valparaísinos. Es un barrio bien curioso.


A destacar también la facilidad con la que pueden adquirirse productos de todo tipo a precio asequible. No tanto en tiendas y locales oficiales, pero es que hubo momentos en los que tuvimos la sensación de que toda la ciudad es un gigante mercado callejero.


En resumen, aunque más habitable que otras grandes metrópolis sudamericanas, Santiago no deja de ser otro hormiguero humano.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Improvisando el viaje: Valdivia, Niebla y a dedo por playas vírgenes de la Patagonia

Teníamos pensado cruzar a Argentina desde Santiago, pero varias personas nos hablaron maravillas del sur, así que pensamos: " ¿ Por qué no?"

Bajar hasta el punto más austral nos retrasaría en exceso planes futuros, pero podíamos intentar llegar hasta el comienzo de la Patagonia, y hacernos una idea del tipo de paisaje en el sur del continente.

¿ Por dónde comenzar la improvisación? Todos a los que preguntábamos coincidían: Valdivia.

Allá nos fuimos.

Es una ciudad pequeña adherida a una isla.

El paseo marítimo te lleva en paseo corto hasta la isla, y una vez allí puedes holgazanear al sol tirado en el jardín botánico.


La ciudad está rodeada de lagunas y marismas, lo que supone un descanso para las retinas después de tantos y tantos kilómetros de desierto.

Surge, casi estalla, una vegetación verde y tupida. Pero...Aunque bonito, no nos parecía que fuera como para tener tanta fama.

¿ Había gato encerrado?

Preguntamos y resultó que así fue: " tomen la micro y vayan a Niebla. Son apenas 20 kilómetros".

Y en los alrededores de un pueblo minúsculo con tan sugerente nombre estaba escondida la fama.

La primera parada la hicimos en el mismo pueblo, para ver el fuerte español...Pero ese día estaba cerrado.

No pasa nada. Habíamos sabido de una playa de arena rosa, así que intentaríamos llegar hasta allí.

Sacamos el dedo y un señor nos llevó unos kilómetros más adelante. Volvimos a hacer autostop y paró una furgoneta pequeña.

" ¿ A la playa rosada? Si quieren les llevo, pero aunque es famosa no es tan bonita. Si quieren los invito al terreno que me acabo de comprar. Desde allí se ven dos playas vírgenes..."

- Pues ok. No suena nada mal...

Y así terminamos en un terreno al que se accede por una pista aun sin asfaltar, en el norte de la Patagonia chilena y a las puertas de la selva valdiviana, admirando el vuelo de las aves y mirando atentos la rompiente de las olas de las playas donde no había nadie y donde las orcas suelen cazar lobos marinos.


Sólo faltó la guinda de ver en directo tamaño espectáculo.

 Todo lo demás salió perfecto.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La huída de Nicolás

Nicolás es un joven colombiano afincado en Valparaíso.

Creció en un pueblo de montaña, uno de esos hermosos parajes en los que cuando la foto se mueve la vida atenaza.

Apenas superaba el metro de altura cuando a un amigo cercano le dieron un tiro en la frente. A bocajarro.

La duda vino después: los sicarios lo alzaron, y tras examinar la cara ensangrentada concluyeron que no era quien andaban buscando. Se habían equivocado, debían subsanar su error: encontrarían al verdadero objetivo y también lo matarían.

Nicolás habla sobre la muerte con la naturalidad que imprime lo cotidiano. Ha jugado al escondite con ella y hasta ahora siempre ha ganado.

" Allí llegar a los doce años es que vas bien, huevón. Si respiras a los 15 es un logro, y si cumples 18 ya eres un puto héroe".

Mediaba su adolescencia cuando decidió que quería vivir fuera de casa. Buscó su lugar por los entornos montañosos durante meses, hasta que cierto día cedió a la nostalgia. Quería recargar el depósito antes de seguir con sus caminares sin brújula.

Volvió al pueblo y llamó a la puerta de su mejor amigo. Abrió la madre, que lo miró sorprendida. No lo esperaba.

-¿ Hace cuánto que no ves a mi hijo?

En realidad, ya no esperaba a nadie.

- 8 meses- respondió Nicolás tembloroso.

Su amigo de infancia no estaba. Había aparecido flotando en el río, con los dedos de una mano amputados.

Nicolás bajó montañas y atravesó valles, puso tierra de por medio y comenzó una nueva vida en una populosa ciudad colombiana.

Se hizo actor. Quizá para vivir más vidas, o para simplemente vivir más, o quién sabe si, prosaicamente, para intentar confundir a la muerte.


Se labró un status en el mundo escénico, consiguió trabajo en la televisión, comenzó una nueva relación y una nueva vida.

Le iba bien...Hasta que le bloquearon el camino las políticas: la ideológica y la familiar.

Los progenitores de su pareja, " la mujer más hermosa del mundo", navegaban en ideas diametralmente opuestas a las suyas. Él, astuto capitán, consciente de la marejada, viraba siempre a tiempo de evitar la tormenta. Pero un maldito día le sorprendió la ciclogénesis. Tronaron cañones a babor y estribor, rechinaron espadas, y entre humaredas de pólvora la doncella se esfumó.

Ahí comenzó, herido de ausencia que no de estoque ni bala, la huída de Nicolás.

Recorrió Sudamérica por tierra huyendo de su pasado, y regó con alcohol el camino para hacer el lastre más liviano, para que la bola de reo resbalara por esos caminos trillados. Mas cuando el vino se secaba el piso quedaba pegajoso, y la cadena volvía a encallar entre adoquinados coloniales.

En Chile comprendió que podría escapar de todo pero nunca de sí mismo.

Mandó a parar.

Encontró un vacío en el nicho teatral de la stand up comedy de Valpo. Calentó el clavo al rojo vivo y se agarró centrándose en producir e interpretar sus propios textos.

" Uno se cansa de sufrir, hermano".

Hay que reírse. Reírse de todo.

Resurgieron en él la creatividad y la motivación, se veía con energía. Consecuentemente, diversificó para saltar al vacío de la escritura de su propia novela.

Ya había hecho los cambios que, después de leerla y releerla millones de veces, lo habían dejado satisfecho. Pero entonces asaltaron a punta de pistola la casa donde vivía. Se llevaron todo excepto las vidas. Entre lo que sustrajeron estaba el ordenador portátil de Nicolás, o lo que es lo mismo, su recién terminada novela.

Pero los colombianos no necesitan tres días para resucitar.

La escribirá de nuevo, seguirá haciendo reír a la gente en los escenarios, continuará burlando a la muerte en su larga mascarada, convivirá con el sufrimiento de su pretérito imperfecto mirándolo a los ojos, sonriendo para desarmarlo.

Y quizá, solamente quizá, algún día concluya su huída.

Valparaíso y Viña del Mar

Valparaíso y Viña del Mar son siamesas que se han desarrollado como polos opuestos.
Granuja y buscavidas la primera, pija y estirada la segunda.

Parecen necesitarse mutuamente, como si en la diferencia estuviera la virtud, como si en la  comparación permanente se exaltara lo mejor que ambas creen tener.

Valparaíso es el caos, la improvisación, el     " porque me da la gana", la media sonrisa y el sombrero a un lado.


Fachadas otrora impresionantes, consecuencias de tiempos prósperos, languidecen ennegrecidas por el salitre y la rudeza de la vida portuaria. Al lado, o arriba, o abajo, o donde alguien haya encontrado un hueco surge coqueta una casita de madera de dos pisos, al lado, o arriba o....Y así hasta donde la vista alcanza.

En todas las esquinas aparecen diseminados murales, de mayor o menor calidad, que intentan revestir a la ciudad de modernidad y bohemia.


Valpo parece estar en una lucha interna por saber qué quiere ser.


Viña del Mar es todo lo contrario. Ordenada y limpia hasta aburrir, adornada por su playita y su inmenso hotel-casino a las puertas del mar,  su inmenso parque Vergara a modo de pulmón donde olvidar que estás en la ciudad, pareciera que nunca vaya a pasar nada.



Son dos mundos distintos separados por una línea difusa. Dos siamesas en constante afirmación, en perpetua competición.
Canallismo de cigarro en la comisura o tranquilidad de camisa planchada.

Elige.

lunes, 18 de diciembre de 2017

El valle de Elqui

El valle de Elqui está adquiriendo fama últimamente por el turismo astronómico.

Es un lugar bastante retirado, un valle salpicado de pequeños pueblos que apenas desprenden contaminación lumínica, por lo que los cielos suelen mostrarse prístinos.

A nosotros no nos interesaba ese tipo de experiencia, así que decidimos hacer una excursión de día desde Coquimbo. Si bien es cierto que es curioso ver cómo se extienden las plantaciones de uva en un entorno árido, y cómo el color verde tapiza las hondonadas de un valle mayoritariamente gris y seco, nosotros no le encontramos al lugar ningún atractivo especial.
Probablemente, los 40 grados de temperatura tampoco ayudaron a que nuestra experienfia fuera la mejor, pero para gustos los colores.

martes, 12 de diciembre de 2017

La Serena y Coquimbo

La Serena sólo es interesante si te apetece descansar unos días en su kilométrica playa. Con el faro como referencia, su paseo marítimo la une con Coquimbo en unas dos horas de caminata.


Los complejos residenciales del principio van dando paso poco a poco a bares, hoteles y restaurantes. Después, casitas pequeñas unifamiliares anteceden a un casino bien grande. Superado la mitad del paseo el lustre va quedándose atrás dando paso a un paisaje más hosco que anuncia la llegada inminente de la ciudad portuaria, ruda y ennegrecida, de Coquimbo.

Te dará la bienvenida una comuna de lobos de mar que retozan junto a la carretera con sus fauces pegadas a la valla que los separa de la calzada, y un mall moderno que parece la avanzadilla del cambio de paradigma que parece sufrirá Coquimbo a no mucho tardar.

Su caleta y el barrio inglés, así como varios barcos oxidados encallados, nos hablan de un pasado reciente de corrientes y vientos no siempre favorables, de un pretérito de duros piratas primero y pescadores de piel curtida al sol después.


Los balcones del barrio inglés nos narran literalmente las historias que conforman su Historia, a través de muñecos a tamaño real asomados a las balconadas de las fachadas de sus edificios históricos y placas explicativas sobre los protagonistas y hechos que forjaron, en torno a su puerto y el olor a salitre, lo que hoy en día es Coquimbo.



Superado el barrio inglés, a no más de diez minutos, el paisaje vuelve a cambiar. Sigue siendo Coquimbo, pero no lo parece.

Un contexto rocoso, parecido a los escenarios de western hollywoodienses, se descubre salpicado de casas de madera de un solo piso que han sido edificadas sobre las rocas. Literalmente.

Es curioso que tablas de madera alcen sobre suelo inestable viviendas familiares en un país sísmico.


Tras este barrio, se llega al fuerte que defendía la ciudad de las incursiones corsarias y al faro que hoy defiende a los navegantes de los naufragios.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Caldera y Bahía Inglesa

Caldera y Bahía Inglesa

Caldera es una ciudad portuaria-pesquera que en nuestra opinión vale la pena acercarse solo si se quieren  visitar las playas que tiene cerca.

Una de ellas, a solo 6km. de distancia, es la de Bahía Inglesa. Este lugar es chiquitito y bonito, con una playa de arena blanca y aguas claras, curiso por estar pegado al desierto.  Es un destino agradable para relajarse, aunque en temporada alta suele estar lleno, pues está bien preparado para el turismo.



lunes, 4 de diciembre de 2017

Tupiza


Tupiza es chiquito y muy fácil de conocer, pues en el centro no hay nada más que unas pocas calles para recorrer. No es casi turístico, por lo que la oferta de alojamiento es escasito; y por otro lado, apenas hay lugares para comer, solamente el mercado central que es bastante escasito, algún que otro chiringuito y diversos locales de comida italiana en los que en todos hay lo mismo para escoger.

Por lo tanto, decir que este pueblo al sur de Bolivia vale la pena visitarlo sobre todo si se está pensando en realizar el tour del salar de Uyuni completo y más largo. Eso sí, en comparación con contratarlo y comenzarlo desde el mismo pueblo de Uyuni es algo más caro, con lo que aunque la ruta en si y el servicio prestado desde Tupiza son de más calidad, cada uno verá si le compensa o no tener que pagarlo.

Por otro lado este lugar tiene un entorno espectacular, rodeado de montañas rocosas y curiosas parece que en el lejano oeste estás. Por lo tanto, si uno se quiere relajar y por este paraje pasear, éste es un buen lugar. Las posibilidades son hacerlo a pie, alquilar una bici o pagar por un caballo y en él cabalgar. Ésto último es algo que sí vale la pena de verdad, pues también dan la opción de trotar, galopar, por los cañones caminar y al guía escuchar todas las curiosidades del lugar.



viernes, 1 de diciembre de 2017

San Pedro de Atacama

San Pedro de Atacama

Nada más pasar la frontera de Bolivia entras a este pueblo que parece de mentira.

La primera impresión es curiosa, es una mezcla entre una aldea hippy y una versión tranquila de las reproducciones de los poblados de Port Aventura, que nada tiene que ver con el caos, movimiento y ruido que hay en cualquier ciudad de Colombia, Perú, Ecuador o Bolivia.

Este lugar es como una gran urbanización con calles sin asfaltar y las casas bajas hechas de adobe, algunas blancas y otras sin pintar, con su color natural.


Todo está totalmente preparado para el turista, agencias de turismo, restaurantes y hoteles y hostales son lo único que hay a la vista.

Eso sí, los precios echan para atrás, pues en comparación con los países anteriores, todo vale mínimo 3 o 4 veces más.

Bastan unas pocas horas para recorrer el lugar, pero lo interesante de aquí está en lo que se puede visitar a unos cuantos kilómetros de acá. A algunos de estos sitios solo en tour organizado se puede llegar, pero hay otros que en bici se pueden visitar, siempre y cuando no te importe pedalear. Geysers, lagunas, termas, ruinas o el grandioso valle de la Luna son algunas de las opciones, siendo esta última una de las recomendaciones.

El Valle de la Luna es como aterrizar en otro planeta, un lugar extraño a la vez que grandioso que te hará dar vuelta a la cabeza. Es bonito ir al atardecer y quedarse a ver la puesta de sol, para ver como cambia de color todo lo que hay alrededor.