En Kampot poco hay para hacer y también para contar. Esto que veis en el mercado es lo màs entretenido del lugar:
sin olvidar visitar el asqueroso y gran durian...
Y con un poco de suerte dicen que es posible ver un bonito anochecer... habrá que esperar a la siguiente vez, pues màs flojo no pudo ser...
Así que lo mejor coger una moto y recorrer los alrededores, todo dirección a Kep.
Se pueden visitar las salinas, donde si pagas algo simbòlico te muestran un vìdeo explicativo y te dan una bolsita de sal, y también es muy interesante acercarse a La Plantation, un lugar donde cultivan pimienta, y donde es posible realizar una visita guiada gratuita muy bien preparada e interesante. Además, el camino hasta llegar allí es muy rural, con lo que hace que el trayecto sea auténtico y puedas adentratye en la Camboya real...
Y en Kep una playa llena de vida tanto fuera como dentro. Gente local que se junta en familia para comer cangrejo, lo típico de este pueblo.
Y después a tumbarse en una de las muchas hamacas que alquilan para echar la siesta al fresco. Curioso...
Teniendo cuidado con los monos que se han adueñado del lugar, los cuales invaden la carretera con una chulería impresionante y no te dejan pasar...


















































