Si quieres aguas termales, vete a Baños de Agua Santa.
Si quieres balancearte en " el columpio del fin del mundo", vete a Baños de Agua Santa.
Si quieres ver cascadas, vete a Baños de Agua Santa: se ve una desde el mismo pueblo y varias más te esperan coquetas escondidas tras los cerros.
Si quieres ir a la selva primaria del Amazonas, te llevan desde Baños de Agua Santa.
Rafting, descenso de cañones, puenting, senderismo, alquiler de bicicleta de montaña, parapente... Suma y sigue.
Y es que Baños de Agua Santa, a unas 3 ó 4 horas de Quito en bus, es el campamento base desde el que salir a realizar deportes de aventura.
Es un pueblo pequeño con una inususal densidad de empresas que ofertan lo mismo ( nos dijeron que hay alrededor de 70). En cuanto al alojamiento, igual: uno cada pestañeo.
Si tropiezas, caerás encima de una barca de rafting que descansa perezosa hasta su siguiente descenso o en el hall de un hostal donde dueño y empleado dormitan aburridos.
Y es que tantísima competencia juega a favor del consumidor. Llegando entre semana, cuando la afluencia de turistas baja considerablemente, es posible negociar hasta encontrar precios muy asequibles.
Personalmente, subimos al columpio del fin del mundo ( por libre), hicimos descenso de cañones con una cascada de 45 metros al vacío como guinda, y bajamos en bicicleta alquilada durante 20 kilómetros dirección Puyo para realizar "la ruta de las cascadas". Mención especial merece la denominada " el paylón del diablo", donde tras candar la bici y caminar ( a veces arrastrar bajo grutas de centímetros de altura) llegamos a una gran caída de agua que de volumen considerable. Es bonito escuchar la violencia con la que choca el agua mientras te salpica. " Guarda mi intimidad" parece decirte.
Baños de Agua Santa es, en definitiva, un lugar privilegiado para los que quieran descargar adrenalina sin descargar el bolsillo.
Verde, bonito y barato.




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