jueves, 12 de octubre de 2017

Ya estamos en Perú

Llegar a Perú desde Ecuador es fácil.

En  nuestro caso, cogimos un billete de bus desde Cuenca ( Ecuador) a Piura ( Perú), pero hay opciones similares hasta otros lugares de Perú.

Montas en el bus, te duermes, y cuando más profundamente soplas, cuando tu sueño ha pasado la fase REM, la FP, ha promocionado BUP y y ha repetido COU, en ese momento en el que la baba empieza  a empapar profusamente el cuello de tu camiseta, se encienden abruptamente las luces interiores del bus y una voz te informa de que tienes que bajar en plena noche para realizar los trámites de frontera.

Con el cobrador del bus como pastor, los pasajeros formamos un manso rebaño de fila de a uno que se dirige docilmente hasta la puerta de la garita.

Buscas el pasaporte, resoplas, respiras hondo, intentas ahuyentar la neblina somnolienta que bloquea tu mente. Cuando ya se te ha pasado el enfado del mal despertar una decena de espabilados intenta colarse.

A la mierda todo el ejercicio de autocontrol realizado desde el momento en que se interrumpió tu sueño. De tu boca salen sapos, culebras, serpientes y dragones, tu ceño fruncido ha juntado las cejas.

Ellos retroceden.

El chico de delante, que también se había quejado, busca tu complicidad: son compatriotas míos. Venezolanos. Hay costumbres que no cambian.

A ti todo te da igual. Ellos, él, Venezuela, las nubes, el sol, Perú y la reencarnación de Francisco Pizarro en rata hedionda colonizando las cloacas de Calcuta.

Solo quieres que el universo vuelva a permitirte dormir.

Es tu turno en el mostrador.

Un funcionario a un tupé pegado introduce tu pasaporte en una máquina " ¿ España?" -te dice.

No respondes.

 La maquinita de marras tampoco.

Saca  el pasaporte, le pasa un papelito por los números y lo vuelve a introducir. Ni caso.

Al cuarto intento te repanchingas encima del mostrador. " Que me despierte cuando acabe" piensas.

-¿ Cuánto tiempo vas a estar en Perú?

-"A ti qué te importa"- piensas.

-60 días- mientes.

-¿ 60 días?

-Dos meses.

Mr Simpatía, me llaman.

-Bienvenido a Perú.

Sello nuevo.

Varias horas de mal sueño después arribamos a Piura. El paisaje es desolador. Carreteras en mal estado, arcenes convertidos en vertederos, un desierto horrible alrededor, montones de arena           ( literalmente) en las aceras, caos de idas y venidas...No queremos quedarnos aquí. El siguiente pueblo es Chiclayo, así que unas horas más de bus y  a ver qué nos encontramos.

Parecido.

Menos suciedad, el mismo caos, más cansancio.


Definitivamente, necesitamos un ambiente más sosegado, así que otra vez a informarnos sobre cómo llegar al siguiente pueblo que tenemos marcado en la ruta.

E informarte en Perú, al menos en el norte, es la decimocuarta prueba de Hércules, esa que nadie se atrevió a narrar.


Tienes que dilucidar en base a los gestos faciales de los trabajadores quién te está mintiendo menos y en qué. Terminas preguntando 50 veces lo mismo...para preguntarlo una vez más. La confusión en el discurso es total. Afortunadamente, también aquí hay honrosas excepciones que lamentablemente  no nos tocaron a nosotros.

Así que, tras decirnos la muchacha de la primera compañía de buses que ninguna otra salía para Chachapoyas, y que en los alrededores no operaba nadie más que ellos, salimos obviamente en busca de otra compañía.

En la misma avenida donde trabaja ella obtuvimos dos presupuestos más.
Finalmente poníamos rumbo, por bastante menos dinero que nos decía nuestra amiga, a un lugar en el que sí nos quedaríamos varios días.

Chachapoyas.

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