viernes, 13 de octubre de 2017

Lotería en la carretera

Educación vial nula, sentido común escaso y ganas de adrenalina a más no poder, eso es lo que un viandante por Sudamérica va a poder ver.

Los vehículos invaden las carreteras a la vez que no paran de tocar el cláxon cada dos por tres, y los peatones que quieran cruzar la calle deben activar todos los sentidos y estar ágiles y atentos a más no poder. - ¡1,2 y 3, allá voy y que sea lo que tenga que ser! -piensa uno cada vez que se echa a correr.

Qué estrés...así que sólo se ve gente de la tercera edad rara vez...

Y cuando uno es pasajero, se viaja a otra dimensión. Para empezar en pocos vehículos existe el cinturón, por lo que lo que pueda pasar quedará siempre entre exclamación e interrogación.
Las veces que hemos montado en microbús ha sido todo un aventurón; 2 carriles que se usan como si fueran uno ná más, adelantamientos que se hacen importando un bledo que no se vea lo que viene allá, caminos estrechos que se recorren a todo gas aprovechando que no hay rádares que controlen la velocidad, y curvas cerradas que se cogen sin calcular... hasta que el otro día la rueda se metió en el arcén y nos quedamos medio empotrados contra la pared sin poder hacer ná más que quedarnos en shock e intentar respirar.

Los 3 que iban dormidos atrás se despertaron de golpe y al darse cuenta de lo que había acabado de pasar se pusieron de acuerdo para criticar y opinar en voz alta sin parar, hasta que la vieja de la familia se puso como una loca en tono muy serio a chillar y nadie se atrevió a abrir la boca más.

El joven conductor no sabía donde meterse, totalmente avergonzado se quedó bloqueado. 5 minutos nos quedamos en medio de la carretera como lapas a la pared amortiguada por arbustos pegados, totalmente encajonadoseguro y acojonados, hasta que el copiloto reaccionó y poco a poco al chófer cómo podría intentar salir le indicó. Y por fin, tras rascada por allá y derrape por aquí a la carretera conseguimos salir.

A partir de aquí no pasamos de tercera ni un poquitín y lo de adelantar ni ocurrir, por lo que la familia, incluso despues del susto, se volvio a dormir. Y nosotros, en fin, visto lo visto contentos de que esto haya sido lo peor que nos pueda ocurrir...






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