viernes, 1 de diciembre de 2017

San Pedro de Atacama

San Pedro de Atacama

Nada más pasar la frontera de Bolivia entras a este pueblo que parece de mentira.

La primera impresión es curiosa, es una mezcla entre una aldea hippy y una versión tranquila de las reproducciones de los poblados de Port Aventura, que nada tiene que ver con el caos, movimiento y ruido que hay en cualquier ciudad de Colombia, Perú, Ecuador o Bolivia.

Este lugar es como una gran urbanización con calles sin asfaltar y las casas bajas hechas de adobe, algunas blancas y otras sin pintar, con su color natural.


Todo está totalmente preparado para el turista, agencias de turismo, restaurantes y hoteles y hostales son lo único que hay a la vista.

Eso sí, los precios echan para atrás, pues en comparación con los países anteriores, todo vale mínimo 3 o 4 veces más.

Bastan unas pocas horas para recorrer el lugar, pero lo interesante de aquí está en lo que se puede visitar a unos cuantos kilómetros de acá. A algunos de estos sitios solo en tour organizado se puede llegar, pero hay otros que en bici se pueden visitar, siempre y cuando no te importe pedalear. Geysers, lagunas, termas, ruinas o el grandioso valle de la Luna son algunas de las opciones, siendo esta última una de las recomendaciones.

El Valle de la Luna es como aterrizar en otro planeta, un lugar extraño a la vez que grandioso que te hará dar vuelta a la cabeza. Es bonito ir al atardecer y quedarse a ver la puesta de sol, para ver como cambia de color todo lo que hay alrededor.











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