jueves, 30 de noviembre de 2017

Gente en Sudamérica

Qué bonito es viajar y qué bueno es conocer otras culturas y otra gente.... pero qué cansado resulta encontrate con que tienes que andar peleando constantemente.

Gracias a todas las batallas que estamos teniendo cuánto estamos aprendiendo; a ser asertivos primero, a ser pacientes después y seguido a defendernos y hablar con descaro y sin cortarnos un pelo una y otra vez. Y por último y no por ello menos importante, tenemos ya un máster en negociar fuerte y con mucha seguridad.

Es ya parte de la rutina tener que hacer frente a toda esta gente que no para de mentir, y qué agotador resulta saber que todos los días toca por algo discutir.

En Sudamérica puedes encontrarte gente simpática y amable, pero cuando interactúas con cualquiera que lleve algún negocio, todo se tuerce y toca ponerse a la defensiva como un ogro. Cada vez que hay dinero de por medio, la gente se vuelve lela y no hay manera, mentira por aquí y poca profesionalidad por allí; no hay un solo día en el que puedas simplemente confiar y disfrutar dejándote llevar.

Sin olvidar, además, la falta de puntualidad, algo que a ti te hace desesperar y que ellos se lo toman con total naturalidad, aunque algunos de ellos ya se empiezan también a quejar...

Tenemos historias subrealistas que son largas de escribir, con las que en el momento que suceden explotas pero a la larga y con perspectiva puedes con ellas un buen rato reír.

Por experiencia hay que decir que la gente de aquí no funciona como la de allí, por lo que tristemente hay que cambiar el chip y asumir que cada vez que contrates cualquier servicio, algo mal va a salir.

Aquí sólo te queda confiar en ti.

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