viernes, 12 de enero de 2018

Paraty, el tiempo anclado en la orilla

Paraty se resiste a sucumbir al tiempo moderno. Rodeado de carreteras asfaltadas, el centro histórico se muestra orgulloso con su adoquinado ligado con sudor esclavo, sus casas de fachadas blancas de puertas coloridas, sus carros tirados por caballos o burros capaces de salvar la irregularidad del suelo y sus paseos que desembocan en el mar.

El entorno natural es verde, muy verde  y salpican el horizonte distintas islitas.


Tiene varias playas, alguna en el mismo pueblo, otra a 20 minutos caminando, y alguna más recóndita a la que hay que acercarse en bus, incluso en barco. Sus aguas calmas invitan al relax, a mirar la claridad celeste y a admirar la frondosidad verde.





Es un lugar perfecto, si las lluvias dan tregua, para pasar unos días tranquilos.

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