Namibia no me está gustando tanto como creía.
Me había creado unas expectativas de aventura y excitación, y en cambio, el sentimiento que más estoy experimentando es el de aburrimiento.
Quizá tenga que ver haber errado en el tipo de coche elegido.
Había leído que es posible hacerlo en coche normal aunque las carreteras sean malas, y habíamos preguntado a conocidos sudafricanos que nos habían dicho que sí, que era posible pero que habría que conducir muy despacio en algunos tramos.
Efectivamente, muy despacio y durante largo tiempo.
Al final, la impresión que pueda crearte el impacto de un paisaje que nunca hayas visto se diluye tras dos horas viendo el mismo paisaje, metro a metro a 20 por hora hasta el hastío.
A la sensación de estar solo en el mundo, potente al principio, te acostumbras al de una hora y se torna algo normal, nada excitante.
Además, poco hay que hacer más allá del mero road trip, pues los lugares a los que llegas no suelen tener un interés especial, al menos en el sur.
Ahora, en Swakopmund, me queda un sentimiento de decepción y de haberme equivocado en el destino. Y de que no quiero seguir por el mero hecho de haberlo planeado.
Creo que este es nuestro año y debemos buscar la felicidad, el " estar por estar", el " seguir porque ya estamos aquí" no merece la pena.
Los momemtos que perdamos ahora por empecinarnos en hallar lo que no vamos a encontrar no vale la pena; Nadie puede devolvernos el tiempo.
Duele la sensación de haber tirado tiempo y dinero, y duele el no ver cubiertas las expectativas, convivir con la decepción.
Ahora tocará planear el siguiente paso en nuestro viaje, algo que teníamos pensado hacer dentro de mes y medio. No sabemos dónde lo planearemos, qué lugar usaremos como base para quedarnos unos días y buscar información, pensar y decidir.
Pero encontraremos una solución. Siempre lo hemos hecho.
No todo ha sido negativo en Namibia.
Rescato uno de los lugares, paradójicamente, más bonitos de los cinco meses y medio del viaje: Sossusvlei.
Me quedo también con las sensaciones de caminar por el desierto con los antílopes y las avestruces cerca, y con el silencio y las estrellas de las noches africanas en pleno Namib.
Guardo también la parte positiva de tanto tiempo dentro del coche, que son las largas charlas de pareja que en Sudamérica, entre tanto preparativo diario, habían perdido su frecuencia y profundidad.
Y creo que, lo más importante de todo es que hemos superado sin siquiera atisbo de malestar o tensión entre ambos las pruebad que África nos ha puesto delante: desde las aparentemente interminables horas en el coche, hasta pedir ayuda porque la gasolina nos dejaba tirados, o no encontrar alojamiento porque el ejército lo tenía todo ocupado, o....
En definitiva, creo que simplemente no era el momento para hacer este viaje y que necesitamos algo más activo.
Y que no he sabido interpretarlo hasta vivir el choque entre realidad y expectativas.
Toca asimilar, levantarse y tirar.
Ahí vamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario