La historia empezó un par de días antes, en Ho Chi Min ( Saigón), cuando comenzamos a preguntar en las agencias cómo podiamos llegar Phonm Phenn, capital de Camboya.
En la mayoría de ellas nos pedían un extra de 35 dólares por tramitar la visa, y se les quedaba cara de ameba deslumbrada cuando les pediamos explicaciones. "Nuestra visa son 30", les deciamos. Muchos no respondían, otros se enfadaban cuando les insistiamos, y cuando empezamos a olernos que sería un soborno para la policía de fronteras, y se lo preguntábamos, nos decían que siempre se ha hecho así y que todos lo hacen así, y que no saben cuánto vale en realidad nuestra visa.
Seguimos buscando y encontramos dos agencias que no nos exigían ese dinero, pero nos pareció muy extraño que nos dijeran que lleváramos 25 dólares en el bolsillo.
¿ Por qué 25 si nuestras visas valen 30? Esto nos creaba aun más dudas...
Decidimos comprar el billlete más habitual y ver qué pasaba.
Nada más arrancar el guía del bus nos pidió a todos los pasaportes y 35 dólares. Nosotros le dimos 30, y se negó a hacernos los trámites. Tras varios minutos discutiendo, en un tono suave, acordamos que se lo dábamos todo pero que iríamos con él. Todo en orden...O no, porque el perro desapareció en cuanto el bus paró en la frontera. Tras un rato buscándolo entre el gentío lo localizamos y fuimos a meterle presión.
"Ahora os doy los pasaportes, esperadme aquí"-nos dijo. No le hicimos caso, y lo sometimos un férreo marcaje.
Se iba poniendo cada vez más nervioso.
Cuando quiso darnos los pasaportes desde la distancia le dijimos que se acercara para dárnoslos en mano.
"¿ Dónde están nuestros 10 dólares?" - le dijimos mientras no le dejábamos alejarse.
Se le borró del tirón la sonrisa de hiena.
-Esto no es lo que habiamos acordado en el bus. Íbamos a hacer el trámite contigo. Danos nuestro dinero.
-Los 5 dólares por persona son por los sellos.
-¿Qué?-nos entró la risa-. Deja de mentir ya. Habla con nuestra embajada en Vietnam para cerciorarte de que son 30 dólares.
Nos cedió el teléfono y le dijimos que llamara él, porque el que estaba mintiendo conscientemente era él. Que hablara él para que no hubiera dudas. Compungido y sobrepasado, marcó un número.
No llamó a la embajada. Menos de dos minutos después apareció un asiático con gesto de bulldog, y acompañando las palabras de un lenguaje corporal que denotaba cierta agresividad contenida, le preguntó algo al guía, quien le respondió señalándonos.
Toda la atención del que suponemos era un policía secreta de fronteras recayó entonces sobre nosotros.
- Tenéis que pagar 35 dólares cada uno- nos dijo serio y con pose de personaje malo de película de Tarantino.
-No- le respondimos mirándole a los ojos-. Son 30 y tú lo sabes
-Esos 5 dólares son la tasa por tramitarlo sin hacer cola.
-Eso es corrupción.
-Sí-nos respondió sin bajar la mirada.
Nosotros tampoco la bajaríamos:
-Así que eres un corrupto.
-Efectivamente.
-Y por lo que veo todos los que trabajáis aquí.
-Efectivamente.
Quiso convencernos...A su manera.
-Mirad. Yo si queréis os devuelvo el dinero, pero entonces tenéis que poneos los últimos en esa cola- me agarró del brazo y me apartó a una esquina. Zuri vino con nosotros-. Son dos o tres horas.
Nosotros sonreimos.
-Ya...-dijimos-. Y casualmente el bus no nos espera ¿ Verdad? Con las mochilas y todo dentro.
-Así es.
-¿Qué alternativas tenemos?
-Hacer la cola y coger un taxi hasta Phonm Phenn.
-Claro. Casi 300 km. Nos saldrá un poco caro ¿ No crees?
-Obviamente. Pero no hay más.
A esa altura de la partida teniamos clarísimo que habiamos perdido, pero no nos ahogaríamos sin coletear.
-Sí hay alternativa. Nos has admitido que eres un corrupto. Sé doblemente corrupto y devuélvenos el dinero. Tenéis un montón de turistas que están pagando sin quejarse. Ya habéis hecho mucho dinero. No vais a notar 10 dólares menos.
Su rictus no cambió.
-Eso no puede ser.
-Sí puede ser.
-No.
- ¿ Por qué?
-Porque yo no soy agente.
Le regalamos una sonrisa socarrona y dimos la conversación por terminada. Estábamos tensando la cuerda y no nos convenía que se rompiera donde la ley no existe y las garantías son una quimera.
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