Una moto es imprescindible en Lombok, Indonesia, si no se quiere gastar más dinero del necesario en transporte, pero habíamos leido sobre varios casos de robos de motos alquiladas.
Una vez en Kuta, todo aquello nos parecía extraño, pues el pueblo no son más de 5 calles. Ahí todos saben quién es quién.
Con la mosca detrás de la oreja comenzamos a tantear el terreno. Preguntamos primero en nuestro homestay. Nos dijeron el precio y nos dieron un contrato para que lo firmáramos. En él, una cláusula nos hacía totalmente responsables en caso de que nos robaran el vehículo y nos obligaba a pagar la cuantía total del mismo.
Le expusimos el caso sin rodeos:
- Oye, hemos leído que aquí se dan muchos casos de robo de motocicletas ¿ Es cierto?
El chaval sonrió incómodo.
- La verdad es que sí.
- ¿Y cómo pretendes que firmemos este contrato sabiendo eso?
-Lo siento, pero si no lo firmáis no estoy autorizado a daros la moto.
Intentamos abrir el candado que liberara al gato encerrado:
-¿ Y hay alguna fórmula, alguna manera, de evitar el robo?
- SÍ. Que aparquéis la moto siempre en un parking con vigilancia.
-Es decir, si no pagas el aparcamiento casualmente desaparece la moto ¿ No ? Así es como funciona.
El mozo se encogió de hombros sonriendo cada vez más incómodo, pero ya conocíamos el funcionamiento de la trama. Perfecto.
Seguimos leyendo el contrato, y un par de cláusulas más abajo te obligaban a cederles el pasaporte. Empezaba la segunda batalla:
- Perdona ¿Es posible que te dejemos en depósito uno de los dos carnet de conducir internacionales?
-No, mi jefe me obliga a que solo acepte pasaportes.
-¿ y una copia ?
- No. Tiene que ser original.
- Nuestro pasaporte aquí es nuestra vida. Si os los dejamos somos vuestros rehenes. Podriais pedirnos absolutamente lo que quisierais.
La cara del muchacho enrojecía cada vez más y sus dedos ya no encontraban superficie sobre la que seguir tamborileando.
- Lo siento, pero no estoy autorizado a hacer un trato de esa envergadura.
-Amigo, en este pueblo os conocéis todos, si vuestra moto desaparece sabéis perfectamente quién se la ha llevado. Estoy seguro. Perdona, pero no vamos a alquilar la moto aquí.
Tocaba probar opciones distintas. Fuimos al homestay de al lado, pero sus motos eran solamente para los huéspedes.
A patear la calle, pues.
Nos acercamos a un warung en el que también anunciaban alquiler de moto, y nos derivaron a la lavandería de al lado. Allí un señor nos ofreció su scooter. Rebobinamos el disco y le hicimos las mismas preguntas que le hicimos al chico de nuestro hostal. El señor nos respondió que sí, que en Lombok el robo de motocicletas es un problema de verdad, y que a él se la habían robado dos veces fuera del pueblo, en las localidades del norte. Nos dijo que aparcáramos siempre bajo vigilancia y que guardáramos el ticket, porque si nos la robaban dentro del parking él haría responsable al vigilante. Tampoco nos pidió el pasaporte en depósito, por lo que cerramos el trato con un apretón de manos.
Al fin podíamos movernos por la isla.
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