Popayán fue otrora un núcleo importante en Colombia.
Cuna de 11 expresidentes del país, centro del banco de la nación, cruce de caminos de materias primas y mercancías en sus rutas por Sudamérica, custodio de varios tesoros religiosos...lucha hoy en día por no caer en el olvido.
Si el viajero no se empapa de su historia, se irá de allí con la imagen en la retina de un centro histórico totalmente blanco, que le retrotraerá a Andalucía, Grecia, o parte de África según cuál sea su currículum de kilómetros volados, yardas navegadas y mochilas cargadas.
Pero Popayán es esa caja olvidada en el desván que un día encuentras, cortas la cinta americana que la sella y descubres que está repleta de historias desconocidas.
Como la del color de sus calles históricas: blancas por la cal con la que las cubrían para exterminar la plaga de niguas, unos pequeños pero voraces insectos que infectaron a gran parte de la población.
O como la tradicional procesión de semana santa que ni por un terrible terremoto se dejó de celebrar.
O como la de esas paredes internas y esos "llamapuertas" que hablaban de la clase social de las familias popayanesas.
O como la de la importancia de la tribu indígena originaria de estas tierras en la confección del nombre de la ciudad.
O como las del sabio José de Caldas y el tránsfuga Ubando.
O como...
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