martes, 14 de noviembre de 2017

Nociones de quechua en el callejón

En el lateral de una de las avenidas más concurridas de Cuzco un letrero invitaba a entrar en una librería. Para ello había que atravesar el umbral del edificio, y ante nuestra sorpresa, dentro se extendía un callejón, algo así como un pasillo con pavimento callejero techado. Poco más entrar, a la derecha, un par de caballetes sostenían varios tablones rectángulares. Sobre ellos una especie de mantel, y encima, libros.

Ahí estaba nuestra librería.

Zuri tenía curiosidad por ediciones en lengua quechua, así que preguntamos al librero. Sus ojos centellearon, una media sonrisa iluninó su gesto, se le hinchó el pecho.

-¿Por dónde empiezo?

Habíamos topado con un apasionado en linguística quechua, y ahí, de pie en un calejón cuzqueño, comenzó nuestra primera lección. El hombre había liberado el percutor y la ráfaga era ya imparable.
Vocalizaba despacio mientras nos decía que no es tan difícil como la gente dice, porque se lee exactamente como se escribe. Solo hay  4 ó 5 excepciones, pues algunas consonantes tienen hasta cinco pronunciaciones distintas según la variación mediante la cual se escriba.
Nos llamó poderosamente la atención descubrir chasquidos muy parecidos a los escuchados en Bulungula, Sudáfrica, cuando nuestros compañeros de cerveza compartida en un cubo de fregar charlaban alegremente en xhosa. Increíble que culturas tan distantes y aparentemente sin contacto converjan en un detalle evolutivo tan característico.

Nos encantó la magia del idioma onomatopéyico llevando al extremo la comunión con la naturaleza ¿ Cómo llamamos a la cascada? Pues reproduciendo con la  voz el sonido  rítmico del agua golpeando en el pozo al caer.

Aprendimos que un idioma puede ser translocativo, y utilizar distintos vocablos para expresar la misma idea dependiendo de la posición espacial en la que se encuentre el emisor.

Charlamos sobre la posible influencia de los incas en las islas del Pacífico y la expedición Kon Tiki.

Hablamos de las distintas teorías del origen de esta cultura, sea expandiéndose desde las proximidades del lago Titicaca hacia el norte, fuera atravesando  Bolivia antes de ingresar en Perú.

Supimos que el quechua es lengua cooficial y que desde unos pocos años es  obligado su estudio en las escuelas, así como de las grandes dificultades que están teniendo para hacer efectiva esta medida. No comprendimos la discriminación hacia el aymara, que por hablarse únicamente en el lago Titicaca y sus alrededores no recibe el mismo reconocimiento e impulso gubernamental, por lo que todo parece indicar que acabará perdiéndose en unos pocos lustros.

Hojeamos la traducción de " El Principito", un diccionario y varias recopilaciones bilingües de poemas.

Y al final, tras estrecharnos las manos y recibir su tarjeta personal, nos fuimos al hostal con un libro y tres sonrisas.

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