El valle de Elqui está adquiriendo fama últimamente por el turismo astronómico.
Es un lugar bastante retirado, un valle salpicado de pequeños pueblos que apenas desprenden contaminación lumínica, por lo que los cielos suelen mostrarse prístinos.
A nosotros no nos interesaba ese tipo de experiencia, así que decidimos hacer una excursión de día desde Coquimbo. Si bien es cierto que es curioso ver cómo se extienden las plantaciones de uva en un entorno árido, y cómo el color verde tapiza las hondonadas de un valle mayoritariamente gris y seco, nosotros no le encontramos al lugar ningún atractivo especial.
Probablemente, los 40 grados de temperatura tampoco ayudaron a que nuestra experienfia fuera la mejor, pero para gustos los colores.
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