En el segundo la cantidad que nos muestra en la calculadora no coincide con el tipo de cambio que anuncia en el cartel. De hecho, es incluso más baja que en el cambio oficial.
En el tercero, cuando le decimos que falta dinero y nos responde que él lo cuenta delante de nosotros, le decimos que no, que somos nosotros los que lo vamos a contar delante de él. El pollo se queda inmóvil, ausente, sin reaccionar. Entran dos chicas y les aconsejamos no cambiar ahí, que vayan a la agencia oficial porque es la tercera vez que intentan timarnos. El gallo recupera el plumaje y nos saca de debajo de la mesa la cantidad de dinero que pretendía quedarse. Aunque aceptándolo saldriamos ganando, reaccionamos cediendo al impulso y se lo tiramos todo delante con cara de asco.
Al último entramos por provocar, y cuando empieza el espectáculo nos nota que estamos muy a la defensiva, se da cuenta de que algo va mal y se pone nerviosísimo. Con enorme tensión ni siquiera intenta seguir. Cambia la cantidad en la calculadora y aparece una cifra inferior a la del cambio oficial. Balbucea no sé qué de la comisión. Nos vamos sin ni siquiera responderle.
Que os jodan.
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